Cuando el mallorquín estaba terminando de cenar Tomas Berdych se convirtió en su rival en las semifinales del Masters Series de Miami con su victoria sobre el ruso Igor Andreev por un doble 6-4. El español no necesitaba ver el duelo de ambos ya que los conoce perfectamente, además, Nadal sabe que, en estos momentos, sólo debe preocuparse de sí mismo.
Rafa: “Estoy jugando a mi mejor nivel. Estoy feliz por ello pero, al mismo tiempo, decepcionado porque he llegado a este nivel cuando está a punto de terminar la temporada en pista dura”.
De todos modos, Rafa asume los retos día a día. Y el próximo, hoy, a partir de las siete de la tarde (hora española), es Berdych. El checo es uno de esos pocos jugadores que ha logrado vencer a Nadal tres veces y, todas ellas, en pista dura y en Masters Series (Cincinnati y Toronto en 2005, y Madrid en 2006). Las mismas que ha caído ante Rafa (Bastad en 2005, y Montecarlo y Wimbledon en 2007). Tomas llega a estas semifinales sin haber cedido un set y desplegando ese juego plano, profundo y de anticipación que tanto incomoda al mallorquín. Antes también había que incluir en sus duelos la incomodidad por un enfrentamiento personal que tuvo su origen en Madrid, en 2006, Berdych mandó callar al público tras su tercera y última victoria sobre Nadal, gesto que Rafa le recriminó, y que quedó zanjado hace casi un año.
Rafa busca su segunda final en Miami. Allí, hace tres años, ante Roger Federer al que dominaba por dos sets a cero y 4-1 pagó su inexperiencia. Pero también fue el inicio de su carrera hacia la cima. Nadal no piensa en el suizo. Lo único que le importa es optar al título. Y, quién sabe, quizá convertirse en el primer campeón español en Miami.
Una temporada en la que Rafa presenta un balance de 20 victorias por cinco derrotas que se traducen en: final en Chennai, semifinales en el Open de Australia, Indian Wells y Miami y cuartos en Dubai. “Sólo falta el título”, apunta con una pícara sonrisa antes de destacar que “en los tres torneos más importantes disputados en esa superficie he llegado a semifinales. Creo que es un buen bagaje y también es importante para encarar la temporada de tierra batida con mayor confianza”, asegura. Para Rafa fueron importantes “las grandes victorias sobre Tsonga y Blake en Indian Wells”.
Nadal no olvida que, tras su actuación en las pistas de Miami y los cuartos de final de la Copa Davis en Alemania, afronta unos meses de continua presión con la llegada de la arcilla roja: Montecarlo, Barcelona, Roma y Hamburgo se juegan de una tacada, sin descanso, por exigencias del calendario en año olímpico. “Va a ser muy duro, especialmente para los especialistas en tierra batida”, asegura.
También sabe que será entonces cuando su puesto de número dos mundial, el récord de permanencia (140 semanas consecutivas), correrá peligro. A él no parece preocuparle. “Todos sabemos que Djokovic es un gran jugador y puede ser número uno, dos o tres... Poco importa. Si me supera, habrá que aceptarlo y felicitarle por ello. Va a tener su oportunidad en los próximos meses en los que yo defiendo muchos puntos”, admite el manacorí.
De todos modos, Nadal tiene la mente puesta en “seguir mejorando y dar el máximo en cada torneo” para convertirse “en el mejor tenista español de la historia”. Y tanto si pierde el dos como si alcanza el uno, quiere “permanecer tranquilo y encontrar la mejor forma y mejor nivel de juego para mantenerme entre los primeros”.
Rafa: “Estoy jugando a mi mejor nivel. Estoy feliz por ello pero, al mismo tiempo, decepcionado porque he llegado a este nivel cuando está a punto de terminar la temporada en pista dura”.
De todos modos, Rafa asume los retos día a día. Y el próximo, hoy, a partir de las siete de la tarde (hora española), es Berdych. El checo es uno de esos pocos jugadores que ha logrado vencer a Nadal tres veces y, todas ellas, en pista dura y en Masters Series (Cincinnati y Toronto en 2005, y Madrid en 2006). Las mismas que ha caído ante Rafa (Bastad en 2005, y Montecarlo y Wimbledon en 2007). Tomas llega a estas semifinales sin haber cedido un set y desplegando ese juego plano, profundo y de anticipación que tanto incomoda al mallorquín. Antes también había que incluir en sus duelos la incomodidad por un enfrentamiento personal que tuvo su origen en Madrid, en 2006, Berdych mandó callar al público tras su tercera y última victoria sobre Nadal, gesto que Rafa le recriminó, y que quedó zanjado hace casi un año.
Rafa busca su segunda final en Miami. Allí, hace tres años, ante Roger Federer al que dominaba por dos sets a cero y 4-1 pagó su inexperiencia. Pero también fue el inicio de su carrera hacia la cima. Nadal no piensa en el suizo. Lo único que le importa es optar al título. Y, quién sabe, quizá convertirse en el primer campeón español en Miami.
Una temporada en la que Rafa presenta un balance de 20 victorias por cinco derrotas que se traducen en: final en Chennai, semifinales en el Open de Australia, Indian Wells y Miami y cuartos en Dubai. “Sólo falta el título”, apunta con una pícara sonrisa antes de destacar que “en los tres torneos más importantes disputados en esa superficie he llegado a semifinales. Creo que es un buen bagaje y también es importante para encarar la temporada de tierra batida con mayor confianza”, asegura. Para Rafa fueron importantes “las grandes victorias sobre Tsonga y Blake en Indian Wells”.
Nadal no olvida que, tras su actuación en las pistas de Miami y los cuartos de final de la Copa Davis en Alemania, afronta unos meses de continua presión con la llegada de la arcilla roja: Montecarlo, Barcelona, Roma y Hamburgo se juegan de una tacada, sin descanso, por exigencias del calendario en año olímpico. “Va a ser muy duro, especialmente para los especialistas en tierra batida”, asegura.
También sabe que será entonces cuando su puesto de número dos mundial, el récord de permanencia (140 semanas consecutivas), correrá peligro. A él no parece preocuparle. “Todos sabemos que Djokovic es un gran jugador y puede ser número uno, dos o tres... Poco importa. Si me supera, habrá que aceptarlo y felicitarle por ello. Va a tener su oportunidad en los próximos meses en los que yo defiendo muchos puntos”, admite el manacorí.
De todos modos, Nadal tiene la mente puesta en “seguir mejorando y dar el máximo en cada torneo” para convertirse “en el mejor tenista español de la historia”. Y tanto si pierde el dos como si alcanza el uno, quiere “permanecer tranquilo y encontrar la mejor forma y mejor nivel de juego para mantenerme entre los primeros”.

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