
Entrevistas a Rafa y a Roger después del maratoniano partido de ayer de casi cinco horas.
Rafa cumplió su sueño; Roger vio como el suyo se esfumaba.
En todo caso, gracias a ambos por ofrecernos esa lección magistral de tenis.
¿Qué sentía en las profundidades de ese quinto set, cuando se veía cara a cara con Federer y sirviendo constantemente para mantenerse en el partido?
Intentaba mantenerme positivo, ir punto a punto. Ahí no puedes pensar demasiado, porque entonces las cosas no salen bien. Sabía que no había cambiado para mal, sabía que había seguido jugando bien, sólo que él me había levantado el match point con mi saque con un fantástico passing de revés. Sí acusé la tensión y los nervios cuando saqué con 5-2 en la muerte súbita del cuarto y acabé haciendo aquella doble falta, por mala suerte.
¿Puede ser éste el mejor partido de su vida?
Es una ocasión especial porque me hace campeón de un torneo especial, Wimbledon. No sé si es el mejor partido de mi vida; probablemente. Pero sí ha sido el más emocionante, el más emotivo. Eso, seguro.
¿Qué le ha dicho Federer al final?
Que me lo he merecido y que se alegra por mí. Con el respeto que siempre me ha tenido.
¿Se siente el número uno del mundo en este momento?
No me siento el número uno, porque no lo soy. Estoy más cerca, pero soy el segundo del mundo. Es como si el año pasado me hubiera sentido campeón de Wimbledon cuando había perdido la final. Pues eso.
¿Está más cansado que feliz o viceversa?
Aún no he tenido mucho tiempo de pensar, entre una cosa y otra. Ahora me voy a Stuttgart, y ya tengo que ir pensando y decidiendo sobre lo que voy a hacer allí. Cansado siempre se está en un partido como éste, pero a ver cómo no se va a mantener la concentración, cuando uno está en la final de Wimbledon y jugándose lo que se está jugando.
¿Qué le dice el hecho de ser el primer español que gana aquí después de 42 años?
Sabía lo de los 42 años, y ésa era otra cosa que lo hacía especial. Me ha emocionado el hecho de que pudiera tener en el palco a Manolo Santana, viéndome ganar, como me ha emocionado siempre el apoyo que he tenido de él: se lo agradezco.
Roger, por su parte y como siempre, mostrándose como un señor en todo momento.
¿Cómo se siente?
Sólo puedo decir que Nadal ha jugado sólido como una roca y que se ha merecido este triunfo. He disfrutado jugando contra él, a pesar de una derrota como ésta. El único problema es que la derrota ha llegado en el peor momento posible, y en el mejor escenario, mi pista predilecta.
¿Pensaba que Nadal iba a rendirse o a flojear en algún momento?
No esperaba que se fuera a rendir, pero sí lo vi nervioso en bastantes ocasiones, puede que por primera vez en mi vida. Nadal no podía hacer los restos que hace normalmente, ni jugar agresivo. Cuando yo jugaba con golpes decentes, él bastante tenía con devolverlos.
¿Dónde se ha decidido todo?
En su consistencia, y en mi último tiro de revés que se fue a la red. Dudé hasta el final si buscar la línea con un paralelo o tirar cruzado. Busqué el cruzado, y cuando se fue a la red, ya era tarde.
¿La derrota más dura?
En estos momentos creo que no pueda haber alguna cosa más dura que esto.
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