
Rubén Fernández regresó ayer al estudio fotográfico que regenta en La Arena, frente a la escalera 5 de la playa de San Lorenzo, con agujetas en el cuerpo, «de los nervios», aclara. Ni en sus mejores sueños se hubiera imaginado poder estar al lado del número uno del tenis mundial, el manacorense Rafael Nadal, a los pocos días de su gran gesta deportiva en Australia, ni mucho menos que posara para él durante más de ocho horas. Pero su sueño fue real. Tras una selección entre varios fotógrafos de todo el país, Fernández fue elegido para hacer la campaña publicitaria de un conocido banco (Banesto) con Rafa Nadal. «Al principio yo estaba tenso, pero después fui cogiendo confianza y todo marchó muy bien», explica el fotógrafo, que el miércoles se desplazó a unos grandes estudios en Palma de Mallorca para encontrarse con el número uno del tenis y premio Príncipe de Asturias de los Deportes.
Ahora, una vez desaparecido el miedo inicial, Fernández se enfrenta a más de un centenar de fotos del tenista, entre las que guarda una con especial cariño. «Yo soy cliente del mismo banco que iba a promocionar y se me ocurrió la idea de que mordiera mi tarjeta de crédito al igual que hace con sus trofeos; al principio los de la agencia no estaban demasiado convencidos, pero Nadal lo hizo; ¡si amplías la foto de cerca se puede ver hasta mi nombre!», dice sonriente.
En pocos días, el fotógrafo tendrá que entregar el resultado de su trabajo con Rafa Nadal a la entidad bancaria, «unas fotografías muy sencillas, con pose natural y sonriente; nada que ver con la anterior campaña para el mismo banco», explica. Lo que sí es seguro es que Rubén siempre guardará aquella fotografía en la que el astro muerde su nombre. Justo después de morder su última copa: la del Open de Australia.
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