
Tras su triunfo en el Abierto de Australia, quedándose a expensas del US Open para completar el Grand Slam en su palmarés, Rafa Nadal nos habla de dicho triunfo y de sus expectativas de futuro.
Ha ganado en el 2008 Roland Garros, Wimbledon, la medalla de oro de los JJOO, el número uno del mundo. ¿Se ha acostumbrado ya a ganarlo todo?
No, el problema es que no es fácil acostumbrar a la gente como a uno mismo. Soy consciente de la dificultad de las cosas, y valoro muchísimo el hecho de llegar primero a las semifinales y luego a la final. Cada triunfo es especial pero a veces la gente te ve como número uno, te ven ganar, y se acostumbra y no valora la dificultad de la situación, pero yo sí.
¿Qué recuerda de su primer partido contra Federer, qué sensaciones tenía entonces?
Soy consciente de que juego contra el jugador más completo que he visto desde que estoy en este mundo, y siempre es especial. De aquella vez recuerdo una ilusión y motivación extrema. Esa primera vez le gané, y en la segunda perdí ganando yo dos sets a cero.
Esta ocasión para Federer era especial porque lucha por igualar los 14 Grand Slams de Sampras. ¿Vencerle en estas circunstancias es una motivación especial?
A mí personalmente me gustaría que consiguiera 14 ó 15, los que fuera y superase a Sampras porque se lo merece, pero personalmente no me incumbe.
¿Ha sentido pena cuando alguna vez le ha vencido de forma apabullante?
Así le he vencido pocas, solo una, la de París el año pasado. Esto es deporte, y él también me pegó 6-4 y 6-1 en las semifinales de Shanghai. Sabemos que puede pasar de todo, pero darme pena, nada. Está claro que cuando se juega se hace para dar lo mejor de sí y hay veces que gana uno y otras, otro.
¿Se imagina usted mismo en el futuro luchando por romper el récord de Federer en cuanto a Grand Slams?
De momento estoy muy feliz con los cinco que tengo y no pienso en nada. El es más completo como para que yo pueda optar a esos récords. Soy consciente de que tengo una buena progresión y una buena carrera, y de momento no me lo planteo. Sólo quiero dar lo mejor de mí para ganar.
Si hubiera podido trasladarse a algún sitio para descansar mejor y hacer algo para relajarse más para este partido, ¿dónde hubiera ido?
Me hubiera quedado aquí tranquilamente. Simplemente con este día me hubiera bastado si no hubiera sido tan duro. Aunque dos de descanso habrían sido mejor.
¿Cuál es su objetivo ahora?
Es una ilusión más que un objetivo. Ahora no hay margen para la relajación. Me hace ilusión hacerlo bien en Rotterdam y luego Dubai, pero mi objetivo es la Copa Davis, que el año pasado no pude jugarla. Ganarla es una ilusión que tengo este año.
¿Y qué hay respecto al Grand Slam de EEUU?
El Abierto de Estados Unidos es un torneo que me ha costado siempre un poco más. El año pasado fue una pena que llegase tan cansado, pero mi objetivo es seguir mejorando porque sólo así tendré alguna opción de completar o intentar ese último Grand Slam que me falta.
¿Cuál fue la sensación del triunfo?
En ese último set, con la presión se te puede ir el partido. Creo que a Federer se le hizo una montaña mentalmente y luego bajó los brazos, pero nos puede pasar a cualquiera. Había que intentar mantener la concentración y estar centrado, mantener la ilusión en la victoria y jugar bien con mi servicio. Eso fue lo que pensé cuando me senté al acabar el cuarto set.
La entrega de premios no la pude disfrutar mucho, pues ver a Federer en el estado en el que estaba tras perder la final te deja un poco compungido.
¿Hay un título especial para usted?
Wimbledon siempre fue muy especial porque significaba pasar la barrera de la tierra en Roland Garros, y después de dos años haciendo final era un objetivo importante. El hecho de lograrlo me dio seguridad.
Estoy haciendo cuatro grandes temporadas, consiguiendo títulos importantes, pero uno nunca sabe cuándo termina. Sólo sé que tengo que estar siempre atento y no creerme que soy el mejor, sólo soy el más regular, pero eso viene y se va.
¿Qué planes hay ahora?
Descansar, estar con la familia y entrenar para el sábado salir hacia Rotterdam.
En el mundo hay miles de niños que sueñan con ser Rafa Nadal, ¿qué les diría?
No hay que soñar mucho con eso porque no hay nada especial. Pero, bueno, agradecerles a todos los niños que me apoyan desde casa, y para mí que los niños me estén apoyando siempre es especial, porque la sonrisa de un niño cuando le firmas un autógrafo o te haces una foto con él pues realmente es lo que te hace ilusión.
¿Qué significa ese gesto que siempre hace de morder el asa de la Copa?
Desde Montecarlo 2005 empecé a morder los trofeos que gano, los fotógrafos siempre me lo piden. Siempre había visto que la gente lo besaba, y yo la muerdo.
¿Qué sintió cuando vio a Federer llorando la derrota?
Son momentos duros y complicados. En el futuro va a ser bonito para él y para mí recordarlos. En este momento Roger estaba tocado, he intentado hacer lo que he podido para animarle. Creo que este momento era difícil, pero ha demostrado ser una gran persona humana que no esconde sus emociones en momentos duros como los que ha tenido y le felicito por todo lo que es como tenista y como persona.
Parecía que usted también estaba a punto de llorar…
Cuando lo he visto a él así y todo lo que estaba pasando eran momentos complicados, además tengo una magnífica relación con él, sé lo importante que era para él esta victoria. Son momentos complicados y hay que intentar tener un poco de mano izquierda y yo en aquel momento casi me pongo a llorar porque eran momentos complicados para él y soy consciente que no es fácil aceptar una situación así, además cuando 15.000 personas están aplaudiendo.
Ver al mejor deportista del mundo consolando a Federer lleva algo más...
Eso es lo que me ha salido en aquel momento. No sé si he estado bien o mal, pero es lo que me ha salido del corazón en aquel momento, darle un abrazo y desearle toda la suerte del mundo para lo que resta de temporada y para que consiga los 15 y supere los 14 de Sampras, que creo que se lo merece y me encantaría que lo consiguiera.
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