A falta de un par de citas para concluir la temporada, Rafael Nadal ha hecho balance del año más complicado de su carrera deportiva. Lesiones, malos momentos... pero también una gran temporada hasta que su cuerpo se lo permitió.
Si no hubiese padecido una lesión, la temporada se podría catalogar de excelente. He ganado un Grand Slam, tres Masters 1.000, dos finales en otros dos Masters, una final en Rotterdam y el Godó, creo que es muy buena. Para mí es un año positivo, notable"
Además, no ha sido sólo una lesión, por lo que la segunda mitad de temporada no ha sido como a todos nos habría gustado:
Tuve que parar dos meses y cuando he vuelto lo he hecho con un poco de miedo, perdí el ritmo de la competición y todo eso termina por afectarte. Pero he vuelto, y los resultados han sido mejores de lo esperado. Lo malo es que luego me he roto el abdominal, y tuve otro parón que me rompió"
También ha hablado del objetivo principal para acabar la temporada ganando: la Copa Davis.
La Davis es el objetivo principal que me queda del año, el que está más al alcance de nuestra mano. El año pasado no pude estar y me quedé fastidiado. Jugar en el Palau Sant Jordi, donde hice de abanderado en el 2000, vivirlo ahora como jugador y no como espectador son experiencias bonitas que te quedan"
Y como siempre, tuvo palabras de admiración hacia Roger Federer, su archirrival en las pistas de tenis:
El mejor de la historia que he visto es Roger Federer. Lo principal es el talento que tiene para hacer las cosas. Le he visto entrenarse muchísimas veces y pocas lo he visto hacerlo con la intensidad con la que yo lo he hecho toda mi vida. Eso me impresiona. Un jugador como él seguro que desde pequeño ha trabajado muchísimo, pero lo ves entrenarse y ni presta mucha atención. Tiene esa facilidad de que con poca concentración le viene la inspiración y coge el feeling enseguida, y convierte cosas que son dificilísimas en muy fáciles"
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